lunes 28 de abril de 2008

El abogado en la defensa de la justicia

HOMENAJE AL MAESTRO ULISES MONTOYA MANFREDI

Es la abogacía una actividad que no está determinada por móviles utilitarios o egoístas, sino por el propósito de servir a los demás en orden a la realización del ideal de justicia. Como depositarios de los más íntimos secretos, debemos guardarlos con la reserva del sacerdote, pero también con firmeza como defensores, mientras haya una vida por salvar, una honra por defender, una libertad por establecer o un patrocinio que cautelar, relieva sobre la labor del abogado, el jurista Ulises Montoya Manfredi al asumir el cargo como decano del Ilustre Colegio de Abogados de Lima y Decano Honorario del mismo en 1958.

Transcurridos todos estos años, su pensamiento continúa vigente, de ahí la importancia del reciente homenaje de los miembros de la Orden al insigne maestro, en el marco de las celebraciones por el Día del Abogado. Así, nuestro Colegio lo recordará siempre como un ejemplo que seguir por las nuevas generaciones que verán en él al hombre entregado a su trabajo con pasión y amor por nuestra profesión.

Ulises Montoya Manfredi nació en la ciudad de Chincha en 1909. Siguió la carrera de Derecho en la UNMSM, de la que se graduó de bachiller en Filosofía, Historia y Letras, y luego en Jurisprudencia. Obtuvo el título de abogado en 1933 y el de doctor en derecho en 1956. En esta casa de estudios fue decano, director del Programa de Derecho y vicerrector, cargo al cual llegó por iniciativa y pedido de los alumnos.

Tuvo a su cargo por más de 30 años la cátedra de derecho comercial como profesor titular y se desempeñó interinamente en derecho procesal civil y derecho del Trabajo. Al final de su carrera docente, fue distinguido como profesor emérito.

Renovación académica
Presidió el jurado, cuando durante su decanato en 1971, se abrieron a concurso de cátedra varios cursos en la Facultad de Derecho. Yo venía de la universidad Católica e ingresar a San Marcos, sin haber estudiado en ella, era tarea extremadamente difícil, ya que quienes proveníamos de la universidad privada no éramos necesariamente bien vistos en la estatal, que gozaba de un inmenso prestigio y tradición, con muchos maestros consagrados.

Ello permitió una renovación en las cátedras, basada en la aplicación estricta del orden de méritos de los candidatos, sin permitir la intervención de otros factores.

Don Ulises ejerció la profesión de abogado por más de cincuenta años. Entre otras actividades fue presidente del JNE desde 1975 hasta 1980, por lo que presidió los procesos electorales para la conformación de la Asamblea Constituyente en 1979, la cual aprobó la Constitución Política del mismo año, y las elecciones generales de 1980, en el que el país recuperó el estado de derecho.

Una vez recuperada la democracia, su cargo le permitió manifestar al candidato electo: “Sois depositario de un título limpio e inobjetable, que es el reflejo de la voluntad popular”, en la ceremonia en que le fue entregada la credencial que reconoció como Presidente de la República al arquitecto Fernando Belaunde.

Lo recordamos con el grupo de maestros de varias facultades de derecho que a veces se reunían para dialogar e intercambiar experiencias. A esas reuniones asistían José León Barandiarán, Mario Alzamora, Raúl Ferrero Rebagliati, Ricardo La Hoz y otros reconocidos juristas. Cuando nos invitaban, nosotros, jóvenes ávidos de su discurrir intelectual, los escuchábamos con esmerada atención.

Podemos concluir que Ulises Montoya fue un destacado maestro universitario; publicista de nota, con obras que hasta hoy son consultadas; hombre público, reconocido como sumamente responsable. En todos sus actos, demostró desprendimiento de las cosas materiales y apego por las espirituales que enriquecieron su vida, así como una desinteresada entrega a las causas nobles.

Testimonios
Juristas reconocen labor de Ulises Montoya Manfredi

- José Pareja Paz Soldán: “Es el más destacado tratadista contemporáneo en el derecho comercial y mercantil, habiendo contribuido decisivamente a la modernización del Código de Comercio.”

- Jorge Basadre: “Nos enseñó Derecho provisto de una alta dignidad interior que convierte al hombre en auténtico maestro que siembra para recolectar sus frutos...”

- Augusto Ferrero: “... Su magisterio trascendió las aulas, recibiendo en su casa a sus ex alumnos, quienes, como abogados en ejercicio, concurríamos para consultar algunos problemas de difícil solución que se presentaban en la vida profesional”.

Obras

Ulises Montoya fue un publicista incansable, sumamente serio y respetado. Entre sus tantas obras destacan las siguientes:

1) Sociedades Anónimas, importante fuente de consulta para los abogados en la materia; y el arbitraje comercial internacional, en la parte referente al Perú, obra auspiciada por la Union International des Advocats. Además, publicó los Comentarios a la Ley de Sociedades Mercantiles; De los Títulos Valores en General. Reglas Básicas; El Derecho, la radio, la radiodifusión, la televisión; Manual de Sociedades Mercantiles; El Derecho Comercial en la Integración Económica de América Latina; Responsabilidad de los directores de las sociedades anónimas; y El Derecho Comercial. Tomos I y II. Además publicó diversos artículos para revistas especializadas.

2) Obtuvo dos importantes premios: el del CAL, al mejor trabajo jurídico, y el Premio Nacional Fomento a la Cultura Francisco García Calderón. Además, en mérito a su brillante trayectoria profesional y su calidad personal, recibió la más alta condecoración nacional: La Orden El Sol del Perú en el Grado de Gran Cruz. También recibió las condecoraciones del Servicio Civil del Estado, en el Grado de Gran Cruz, y la de Al Mérito de la República Italiana, en el Grado de Comendador.

Impulsor de reformas legislativas
Ulises Montoya Manfredi participó en varias comisiones de reformas legislativas. Entre ellas, la Comisión encargada de formular el Proyecto de Ley General de Trabajo; la Comisión Reformadora del Código de Comercio, que preparó los proyectos sobre Sociedades Mercantiles y Títulos-Valores, así como el Proyecto de Ley de Quiebras; la Comisión revisora del proyecto de Ley Uniforme de Títulos - Valores para América Latina; y, en el grupo de trabajo sobre la Corporación Andina de Fomento para dar cumplimiento al acuerdo de la cuarta reunión de la Comisión Mixta de la Declaración de Bogotá sobre la Corporación Andina de Fomento.

Respecto a su gestión como ministro de Justicia y Culto e integrante del Gabinete Gallo Porras, impulsó la reforma carcelaria en el Perú y el Código de Menores.

En este último, se consideró como delito grave el abandono de los hijos y el de los pupilos por parte de sus tutores, guardadores o encargados del cuidado del menor, para tratar así de asegurar el cumplimiento de un deber de vigilancia hacia quien no está en condiciones de atender por sí mismo a su propia defensa y seguridad. Escrito por Raúl Ferrero Costa en el Diario El Peruano.