La propuesta de incrementar de siete a nueve el número de integrantes del Tribunal Constitucional (TC) formulada por el vicepresidente de este organismo, Carlos Mesía Ramírez, ha merecido el respaldo no sólo del presidente del Poder Judicial, Francisco Távara Córdova sino también de los constitucionalistas y juristas como Francisco Eguiguren, César Valega y Nelson Ramírez Jiménez.
En opinión de Francisco Eguiguren, el aumento en tal proporción del número de magistrados del TC resultaría favorable en la medida que así podrían funcionar en materia de los procesos de hábeas corpus y amparo tres salas permanentes de tres magistrados dentro de esta institución constitucional y por consiguiente –advierte– este organismo podría avanzar más rápido en la solución de las causas puestas a su conocimiento, en tanto no se dé una norma que también permita a este tribunal descartar aquellos asuntos que no tienen relevancia.
“El TC es una de las instituciones que ha logrado construir mayor grado de prestigio en el país por su autonomía jurídica y política, pero uno de los graves problemas de este tribunal hoy es la congestión de procesos sobre todo en materia de hábeas corpus, amparo y hábeas data que se pueden ver en salas”, subraya.
Sin embargo, muestra su desacuerdo con la posibilidad de establecer la renovación por tercios de los miembros del TC debido a que advierte que uno de los problemas que tiene este organismo a diferencia de otros tribunales constitucionales de América Latina, es que la duración del mandato de sus miembros es muy corto: “cinco años sin reelección”.
También a criterio del jurista Nelson Ramírez Jiménez estaría bien aumentar el número de magistrados del TC de siete a nueve, en la medida que se entienda que de esa manera se podrían establecer tres colegiados de tres magistrados.
“Ahora como son siete, han dividido el trabajo en salas y sólo pueden constituir dos salas. En cambio con nueve podrían constituir tres y en buena cuenta esto supone una tercera sala que hoy no existe”, detalla.
Ante esto último advierte que lo preferible es más bien estatuir una presidencia del TC rotativa predeterminada.






